Todos sabemos que una de las grandes diferencias entre el agua dulce y el agua salada, son los niveles de salinidad que tienen cada una. En esto consiste la energía del gradiente salino, una nueva energía renovable con sus ventajas y desafíos.

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Recordar la frescura del agua dulce de un río que desemboca en el mar nos conecta con la naturaleza. Esa unión de aguas tan distintas, tan familiares, contiene una poderosa diferencia química. Esa diferencia, invisible a simple vista, podría ser clave en la transición energética del futuro cercano.